¿Conviene pedir todo de un solo tamaño?

Casi nunca. Concentrar todo en un solo tamaño simplifica la compra, pero te deja vendiendo con un solo precio y una sola respuesta para cualquier cliente. Un lote mezclado —aunque sea el mínimo de cada uno— te da rango de precio, sube el ticket promedio y te enseña más rápido qué se mueve en tu zona.

Lo que sí ganas concentrando el lote

Empecemos por lo justo, porque la idea no es descabellada y tiene ventajas reales.

Comprar un solo tamaño es más simple: un precio de compra, un precio de venta, un tipo de empaque, un discurso. Si estás arrancando y te abruma decidir, esa simplicidad cuenta. También te deja llegar más lejos con el mismo dinero en unidades del mismo modelo, lo que ayuda si ya sabes con certeza cuál te compran.

Y si tu canal es visual —TikTok, Instagram, Marketplace— repetir el mismo producto hace que tu contenido se vea consistente y que la gente asocie tu cuenta con ese squishy en particular. Un catálogo de uno solo, bien trabajado, puede vender más que un catálogo desordenado de diez.

Lo que pierdes: el rango de precio

Este es el costo escondido. Cuando tienes un solo tamaño tienes un solo precio, y con un solo precio pierdes a dos clientes en cada conversación.

Si solo llevas el de 24 cm, el que solo quiere gastar poco —el del amigo secreto, el escolar, el que compra por antojo— se va sin comprar. Si solo llevas el de 14 cm, el que quería hacer un regalo que impresione lo ve chiquito y también se va. Peor aún: el que ya decidió comprarte no tiene forma de gastar más, porque no le puedes ofrecer nada arriba.

Con dos tamaños, cada conversación tiene salida. "¿Tienes algo más económico?" tiene respuesta. "¿Hay uno más grande?" tiene respuesta. Y aparece la venta que más rinde de todas: la dupla, uno grande y uno chico, que sube el ticket sin que tengas que convencer a nadie.

Los números en frío

Los precios mayoristas son S/ 20 por unidad en el de 24 cm desde 3 unidades y S/ 9 por unidad en el de 14 cm desde 5 unidades. Tomando como referencia una reventa de S/ 27 y S/ 14 —son ejemplos, el precio final lo pones tú—, una inversión parecida se ve así:

LoteInversiónSi vendes todoDiferencia
5 unidades de 24 cmS/ 100S/ 135S/ 35
11 unidades de 14 cmS/ 99S/ 154S/ 55
3 de 24 cm + 5 de 14 cmS/ 105S/ 151S/ 46

Ojo con leer mal esta tabla. El chico se ve mejor en papel porque el margen porcentual es más alto, pero para llegar a esa cifra tienes que cerrar once ventas en vez de cinco, con once conversaciones y once entregas. El grande te da menos margen total pero con mucho menos trabajo por sol ganado.

El lote mixto queda al medio en el papel y adelante en la práctica, porque tienes producto para los dos tipos de cliente y porque vender la dupla mueve las dos columnas a la vez. Además, estos números no incluyen envío, empaque ni el tiempo que le dedicas: por eso conviene mirar el margen junto con el esfuerzo. Arma tu combinación en la calculadora mayorista y compara los totales tú mismo antes de decidir.

Cuándo sí conviene un solo tamaño

Hay casos claros donde concentrar es lo correcto:

  • Ya vendiste y tienes el dato. Si tu primer lote mixto te dijo que el de 24 cm se te fue en cuatro días y el chico sigue ahí, repone lo que se mueve. Ahí no estás adivinando, estás siguiendo evidencia.
  • Tu canal es de un solo tipo de cliente. Si vendes en un colegio o a través de un salón, el ticket bajo manda y el de 14 cm domina. Si vendes regalos por encargo, el grande domina.
  • Estás cerrando un pedido corporativo o de evento. Cuarenta unidades iguales para una empresa o una activación no tienen por qué ser mezcladas.
  • Tu presupuesto es muy chico. Si solo puedes poner S/ 45, cinco unidades del chico es un arranque legítimo. Mezclar con S/ 45 no da.

Cómo balancear tu primer lote

Si es tu primera vez, la combinación más sensata es el mínimo de cada uno: 3 unidades de 24 cm y 5 de 14 cm, S/ 105 en total. Con eso tienes catálogo completo, dos rangos de precio, material para grabar contenido con los dos tamaños y ocho unidades que se venden en un plazo razonable.

Si tu presupuesto da para más, sube manteniendo la proporción de más o menos uno grande por cada dos chicos, y ajusta según lo que veas: si tu público es de regalo, carga hacia el grande; si es de antojo y precio bajo, carga hacia el chico.

Antes de decidir a ciegas, hay un atajo barato: compra una unidad de cada tamaño al detalle en el catálogo. Tenerlos en la mano te dice más que cualquier tabla, porque recién ahí entiendes lo que impresiona el de 24 cm y lo cómodo que es el de 14 cm para llevar y regalar. Y de paso te quedas con tus propias fotos y videos.

Ajusta con datos, no con corazonada

Tu primer lote no es una apuesta: es una medición. Anota qué te preguntan más, qué se vende primero, qué tamaño te piden repetido y cuánto tardó cada unidad en salir. Con dos lotes ya tienes una tendencia clara y dejas de adivinar.

Ese registro también te sirve para la parte más importante de la planificación: los 22 días hábiles de reposición. Si sabes que el de 24 cm se te va en dos semanas, tienes que pedir el siguiente lote antes de quedarte en cero, no después. Quedarte sin stock un mes entero es la forma más común de perder el impulso que tanto costó agarrar.

Cuando tengas tu combinación lista, escríbenos al +51 951 508 381 con cantidades y tu distrito o agencia y te confirmamos total, adelanto y fecha estimada por escrito. Y si todavía estás definiendo precios y canales, la guía de cómo revender squishys desarrolla ese lado del negocio.

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