¿Cuántos tipos de squishys existen?
No hay un número cerrado, porque salen diseños nuevos todo el tiempo. Pero sí puedes ordenarlos en unas pocas grandes familias: por su forma o temática (comida, animales, objetos), por su material y cómo regresan (slow-rise, mochi, de gel), y por su tamaño (mini, medianos, gigantes). Con esas tres categorías ubicas prácticamente cualquier squishy que veas.
Por su forma o temática
La clasificación más obvia es la que salta a la vista: qué imita el squishy. Aquí entran los de comida (mantequilla, panes, postres, frutas, verduras), los de animales (gatos, pandas, dinosaurios, patitos), los de objetos cotidianos y los de personajes o caras. Es la familia más variada, porque cada temporada aparecen formas nuevas y virales.
Dentro de este grupo, los de comida realista son de los que más gustan, y la mantequilla es un clásico moderno: forma reconocible, color cremoso y un tacto que invita a apretar. Si quieres ver qué formas están sonando ahora mismo, las reunimos en el artículo de squishys virales 2026.
Ojo con una trampa de esta categoría: la forma es lo primero que ves, pero no es lo que define la calidad. Dos squishys con la misma forma de barra de mantequilla pueden sentirse completamente distintos según su material. Por eso, aunque la temática es lo que engancha en la foto, conviene mirar también de qué está hecho y cómo regresa antes de decidir. La forma vende, pero el material es lo que disfrutas cada día.
Por su material y cómo regresan
Más importante que la forma, para muchos, es cómo se siente y cómo vuelve el squishy después de apretarlo. Ahí hay tres grandes tipos:
- Slow-rise: hechos de espuma de poliuretano que sube despacito después de aplastarla. Son los más suaves y calmantes, y los que mejor se ven en video.
- Mochi: pequeños, de un material más gelatinoso y elástico, que regresan rápido a su forma redondeada.
- De gel o "squishy ball": pelotas blandas rellenas de gel que se deforman y vuelven al soltarlas.
La subida lenta del slow-rise es lo que muchos consideran "el squishy de verdad". Si te interesa entender por qué ese regreso pausado marca tanta diferencia, lo explicamos en la guía de qué es un squishy slow-rise.
Por su tamaño
El tamaño también arma categorías propias, y cambia bastante la experiencia. Los mini caben en un bolsillo o en un llavero, son discretos y fáciles de llevar. Los medianos son el equilibrio: se sienten bien en la mano y sirven tanto para jugar como para descargar tensión. Y los gigantes son para abrazar o apretar con las dos manos, que resulta más liberador cuando de verdad quieres soltar estrés.
No hay un tamaño "mejor": depende de para qué lo quieres. Un mini es genial para llevar a todos lados; un gigante es más para tenerlo en casa o en el escritorio y aplastarlo a fondo. El mediano, mientras tanto, es el que casi nunca falla: entra bien en la mano, se disfruta apretándolo con una sola y es lo bastante discreto para tenerlo en el trabajo o en clase sin que llame demasiado la atención.
Otra cosa que cambia con el tamaño es cuánto "responde" el squishy. En un slow-rise grande, la subida lenta se aprecia más porque hay más material moviéndose; en un mini, el efecto es más sutil. Así que si lo que te gusta es justamente ver cómo recupera su forma con calma, el tamaño no es un detalle menor: influye directo en lo satisfactoria que resulta la experiencia.
Un mapa rápido de tipos
Para que no te pierdas, este es el resumen de las categorías cruzadas más comunes:
- Por forma: comida, animales, objetos, personajes.
- Por material: slow-rise (espuma), mochi (gelatinoso), de gel (pelota blanda).
- Por tamaño: mini, mediano, gigante.
- Por uso: antiestrés, sensorial, decorativo o de colección.
Casi cualquier squishy que veas es una combinación de estas etiquetas: por ejemplo, "mantequilla, slow-rise, mediano, antiestrés". Con ese lenguaje ya sabes exactamente qué estás mirando.
Cuál elegir según para qué lo quieres
Si buscas algo para calmarte y concentrarte, apunta a un slow-rise mediano o grande: la subida lenta es la más relajante. Si quieres algo para llevar en la mochila o regalar barato, un mini funciona bien. Si te gusta la sensación gelatinosa y rápida, el mochi es lo tuyo. Y si lo que quieres es apretar a fondo para descargar tensión, un gigante te va a dar más juego.
La buena noticia es que no tienes que aprenderte todo el catálogo del mundo. Con saber estas familias, entras a cualquier tienda y eliges con criterio en vez de guiarte solo por la foto. Y como salen diseños nuevos cada temporada, esta forma de ordenarlos te sirve incluso para los que todavía no existen: cualquier squishy que veas más adelante seguirá cayendo en alguna de estas familias de forma, material, tamaño y uso.
Empieza por un clásico
Si es tu primer squishy y no sabes por dónde arrancar, un slow-rise de comida realista es la apuesta segura: cubre lo que más gusta hoy y difícilmente te decepciona. El de mantequilla lo tenemos en el catálogo en dos tamaños, el de 14 cm a S/ 14 y el de 24 cm a S/ 27, con envíos a todo el Perú y pago por Yape coordinado por WhatsApp. Elige el tamaño según lo que leíste arriba —mediano para todo terreno, grande para abrazar— y ya tendrás un ejemplar de la familia más querida del momento.
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