¿Cómo le vendo squishys a tiendas o bodegas?
Se hace con muestra en mano, precio cerrado y una visita corta. Le llevas el squishy al dueño, dejas que lo apriete, le dices a cuánto se lo dejas y a cuánto lo puede vender él. Si el número le cuadra en diez segundos, te compra. Si tienes que explicarle mucho, no.
Por qué venderle a una tienda es distinto a venderle a una persona
Un cliente final compra por antojo: vio el video, le gustó, lo quiere. Un dueño de tienda compra por cálculo: lo único que se pregunta es cuánto le queda, en cuánto tiempo lo rota y si va a tener que discutir contigo si no se vende. No le interesa que el squishy sea relajante, le interesa que se venda.
Por eso el discurso cambia por completo. Nada de "es súper antiestrés, te encanta". Lo que quiere escuchar es: "te lo dejo a este precio, lo vendes a este otro, te quedan tantos soles por unidad, y si se te acaba te repongo". Corto, con números, sin adornos.
Haz la cuenta antes de tocar la puerta
Acá está la parte incómoda que hay que mirar de frente: cuando metes una tienda en el medio, el margen se reparte entre tres. Con los precios mayoristas de referencia — S/ 20 la unidad de 24 cm desde 3 unidades y S/ 9 la de 14 cm desde 5 unidades — y precios de venta al público de S/ 27 y S/ 14, tú tienes cerca de S/ 7 y S/ 5 de margen total por pieza. Ese margen es el que vas a partir con el bodeguero.
Un reparto que suele funcionar: le dejas el de 14 cm a S/ 11 y él lo vende a S/ 14 (le quedan S/ 3, a ti S/ 2). El de 24 cm se lo dejas a S/ 23 y él lo vende a S/ 27 (le quedan S/ 4, a ti S/ 3). Se ve chico por unidad, y lo es. La gracia del canal tienda no está en la pieza suelta: está en que una tienda que funciona te vuelve a pedir sola, todos los meses, sin que persigas clientes uno por uno.
Conclusión práctica: si vas a trabajar con tiendas, tu negocio solo cierra si compras volumen. Cuanto más profundo compres, más espacio tienes para dejarle al comerciante y seguir ganando tú.
A qué tipo de negocio conviene tocarle la puerta
No todas las tiendas son buen destino. Estas sí:
- Librerías y bazares escolares. El público exacto: chicos con propina, mamás comprando útiles. Es el mejor canal de largo lejos.
- Tiendas de regalos y detalles. Ahí el squishy compite con peluches y tazas, y gana por precio y por novedad.
- Bodegas cerca de colegios o academias. Rotación diaria y compra por impulso en la salida.
- Puestos de galería o centro comercial popular. Mucho tránsito, decisión rápida.
- Cafeterías y estudios que venden cositas en caja. Un canasto con squishys al lado de la caja rota mejor de lo que parece.
Estas casi nunca funcionan: farmacias, minimarkets de cadena (compran por central, no por el encargado), ferreterías y cualquier local sin vitrina al paso.
Cómo es la visita, paso a paso
Dura cinco minutos. No pidas reunión, no mandes catálogo por correo. Anda, entra y muestra.
- Ve en hora muerta: media mañana o media tarde. Nunca a la hora de más público.
- Lleva dos unidades de muestra: una de 14 cm y una de 24 cm, limpias y en bolsa.
- Preséntate en una frase: "Buenas, traigo un producto nuevo que se está vendiendo bastante, ¿le muestro rapidito?".
- Ponle el squishy en la mano y déjalo apretar. No hables mientras lo aprieta. Ese silencio vende.
- Da los números: precio para él, precio sugerido de venta, cuánto le queda. En ese orden.
- Ofrece un pedido de prueba chico: 5 o 6 unidades. Un pedido chico es fácil de aceptar; uno grande da miedo.
- Cierra con reposición: "si se le acaban, me escribe al WhatsApp y le repongo".
- Deja una tarjeta o anota tu número en la boleta. Y anota tú el nombre del dueño y la fecha.
Consignación: cuándo sí y cuándo no
Tarde o temprano alguien te va a decir "déjamelos y te pago lo que venda". Eso es consignación y tiene dos caras.
Sirve cuando el local tiene buena ubicación y el dueño desconfía del producto porque nunca lo ha visto. Dejarle 5 unidades a prueba te abre la puerta y, si rotan, la siguiente ya te la compra al contado.
No sirve cuando tienes poco stock, cuando el local está lejos o cuando el dueño te da mala espina. Tu mercadería queda parada, no puedes venderla en otro lado y el cobro se vuelve una novela.
Si aceptas consignación, hazlo con reglas por escrito, aunque sea en un WhatsApp: cuántas unidades dejas, a qué precio se venden, en qué fecha pasas a cobrar y que lo no vendido regresa. Y tómale foto a la entrega. No es desconfianza, es orden.
Cómo mantenerla comprándote y con qué stock la abasteces
Conseguir el primer pedido es la mitad del trabajo; la otra mitad es que haya un segundo. Lo que marca la diferencia:
- Pasa cada dos semanas, aunque no te llamen. Muchos bodegueros no avisan cuando se les acaba, simplemente dejan de venderlo.
- Ayúdale a exhibirlo. Si está en un cajón, no se vende. Ofrécele un canasto o una cajita al lado de la caja registradora.
- Dale material. Un cartelito con el tamaño en centímetros y el precio evita que el cliente pregunte y el vendedor no sepa qué decir.
- Respeta el precio sugerido. Si tú vendes por Instagram más barato de lo que él vende en mostrador, lo quemaste y no te vuelve a comprar.
- Cumple los plazos. El pedido por volumen se trae sobre pedido y demora 22 días hábiles, así que pide con anticipación y nunca prometas reposición para mañana si no la tienes.
Para vender a tiendas necesitas inventario de sobra, no justo. Revisa el catálogo y entra a la página de venta por mayor, donde la calculadora te dice el total y el margen según la cantidad. Luego escribe al WhatsApp +51 951 508 381 con tamaños y cantidades; te confirmamos el total y el envío si eres de provincia (Shalom u Olva, cotizado antes de que pagues). El adelanto va por Yape o Plin con captura, y para retirar en agencia necesitas tu código de envío y tu DNI. En Surco la entrega es gratis y en Lima va por Rappi.
Si recién estás definiendo tus precios de lista y tu forma de trabajo, la guía de cómo revender squishys te ordena todo antes de que salgas a tocar puertas.
¿Listo para revender squishys? 🧈
Precio por mayor desde S/ 9 y pedido por WhatsApp.